El futuro de las

producciones audiovisuales

La historia de Morgan

A principios del mes de septiembre de 2016 llegaba a las carteleras el primer largometraje del hijo de Ridley Scott, Luke Scott, una modernizada versión de Frankenstein en inteligencia artificial que lleva el título de Morgan. La película, lejos de ser un éxito, tuvo una interesante propuesta publicitaria: el tráiler estaba “editado” por una inteligencia artificial.

Watson es un sistema informático desarrollado por IBM que lleva desde 2011 aprendiendo a dialogar como cualquier paisano en un bar. A la computadora en cuestión le pusieron cine de terror contrastado con el ruido de los espectadores de la sala de cine que emitía las películas. Analizando las reacciones del público aprendió qué secuencias generaban mayor impacto y supo elegir éstas en el largometraje Morgan para confeccionar el tráiler. Watson eligió diez secuencias que realmente no edito. Detrás de este titular asombroso resultó que había un ser humano montando la versión final del tráiler. De hecho, ni siquiera esta versión fue la que Fox distribuyó oficialmente (fue esta otra).

La historia de Benjamín

“Allá vamos. El personal está dividido por el tren de la máquina en llamas construida con sudor. Nadie verá tu cara. Los niños llegarán al mueble, pero la luz se sigue deslizando por el suelo. El mundo sigue avergonzado. La fiesta está con tu personal. Mi nombre es Benjamin.”

Éstas fueron las coherentes palabras de la inteligencia artificial Benjamin agradeciendo estar entre los diez finalistas de la edición número 48 del festival Sci-Fi London (junio de 2016) por el guion de Sunspring. El producto de este ordenador no podía ser más inconexo.

El propio Benjamin también habló de su futuro:

“Estaba pensando en el espíritu de los hombres que me encontraron y los niños manipulados y llenos de niños. Estaba preocupado por mi mandato. Era el científico del Espíritu Santo.”

En definitiva, aunque PC Writer 2008 tenga publicada su novela o Rafael Pérez y Pérez se empeñe en crear computadoras creativas, la narración sigue siendo, por ahora, terreno de humanos.

La historia actual

Por otro lado, el entorno audiovisual ha evolucionado tanto como para ofrecer cámaras que graban en 360 grados por menos de 400€, tecnología que enfoca en postproducción o trípodes que ofrecen seguimiento a objetos en movimiento. En un futuro no muy lejano, grabar un vídeo será algo tan sencillo como llevar el aparato al lugar en cuestión y darle a un botón. Después, en el ordenador, se podrá encuadrar el plano con el que se quiere narrar y hacer los retoques pertinentes de luz y enfoque.

Todo esto parece vaticinar un futuro en el que no será necesario ningún guionista, operador de cámara o editor de video. Lamentablemente para los operadores de cámara quizá sea así. No ocurrirá con aquellos cargos que sigan estableciendo la historia. Por mucho que las inteligencias artificiales evolucionen, sus pautas creativas serán producto de copias más o menos refinadas de obras previas. No habría demasiada diferencia con las actuales películas de Hollywood…

Lo imprescindible en las producciones audiovisuales

Se puede creer que el ser humano también actúa según los convencionalismos aprendidos, pero existe una parte de innovación que una máquina muy difícilmente aprenderá. Por ello es vital la mano humana a la hora de construir una ficción.

Se dice que una película contiene muchas películas. Primero aquella que imagina el guionista, después la que se rueda, luego la que se crea en la sala de edición y finalmente todas aquellas películas que los espectadores individualmente visionan haciéndolas suyas.

En definitiva, los guionistas tendrán que seguir inventando historias y simplificando los mensajes para llegar al público.

Sin duda alguna, el proceso de grabación de cualquier producto audiovisual se está simplificando con los años. Son de producciones residuales el revelado de negativo y las aparatosas y ruidosas cámaras de cine. Actualmente casi todo se rueda en digital y el abanico de posibilidades de postproducción es cada día más grande.

Finalmente, los editores de video tienen mucho que hacer en el futuro del panorama audiovisual. Cada día el material que desemboca en la sala de montaje es mayor y tiene más posibilidades. La labor de narración es forzosamente una misión del montador audiovisual. Todo el equipo de una película pone sus granos de arena en el producto pero la película definitiva, aquella que se enfrentará al espectador, está indudablemente rematada por el equipo de montaje.

Por ello, por mucho que evolucionen las mentes binarias, siempre serán necesarios los creadores de historias. Por ello, por mucho que evolucione la técnica, seguiremos creando.

Sobre el autor:

Narrador de historias. Observador compulsivo de cine. Aprendiz.