Cómo ganar el Oscar a mejor montaje

Dejando de lado las equivocaciones a la hora de nombrar la mejor película del año, los galardones de esta edición han estado bastante repartidos. La gran ganadora en el ámbito de la edición ha sido la película de Mel Gibson: Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge) que se ha llevado dos Oscar de la academia: mejor montaje y mejor mezcla de sonido.

En noviembre del año pasado, John Gilbert tuvo una entrevista con Steve Hullfish en la revista ProVideoCoalition en la que analizaba su trabajo en película que le ha hecho ganar la estatuilla. Podéis leer la entrevista completa en inglés en este enlace. Aquí os la contamos en castellano para que podáis saber cómo se edita una película de Oscar.

Hasta el último hombre comenzó su rodaje en septiembre de 2015. El primer montaje pudo verse en abril o mayo de 2016 y tuvo una gran acogida. La copia final no estuvo hasta finales de agosto o principios de septiembre, cumpliéndose aproximadamente un año desde el inicio de rodaje.

Trabajar con Mel Gibson

Gilbert trabajó durante unas 10 semanas con Mel Gibson y creía que aquello no sería suficiente puesto que la mitad de la película son escenas de acción con gran cantidad de cortes y efectismos basados en planos de corta duración. Además, la enorme cantidad de metraje grabado ofrecía demasiadas opciones. Una de las jornadas de rodaje llegó a registrar nueve horas de metraje. Esta cantidad ingente de vídeo hacía muy difícil su visualización y posterior elección de tomas. John contó con asistentes que organizaban el material y se basaba en el guion para seguir la narrativa de forma correcta, utilizando notas de continuidad con pequeñas descripciones sobre cada toma.

Gilbert conoce la importancia de conectar con el director de la película. Esta era la primera vez que trabajaba con Mel Gibson. Tardó unas semanas en que la conexión se estableciese y la confianza lograra que la creatividad comenzara a fluir.

El día a día

El ganador del Oscar 2017 a mejor montaje comenzaba sus jornadas revisando el material con los planos más generales para comprender la acción a narrar y, a continuación, centrarse en los momentos esenciales de la trama así como en las pequeñas “magias” que puedan encontrarse en las actuaciones. Ordenando este material tenía la historia que quería contar y empezaba a buscar el subtexto de la secuencia. Había que probar si se podían incluir distintos mensajes y si la narrativa funcionaría en más de un nivel.

A la hora de elegir la toma buena de una actuación, hay que confiar en la intuición. Gilbert le da mucha importancia a las respuestas de los actores así como sus miradas. Confía mucho en los momentos de contacto visual entre personajes para enfatizarlos o no dependiendo del momento dramático del filme. Una buena historia generará presión sobre los personajes que se intensificarán a medida que avanza, y eso obligará a los personajes a revelar quiénes son en realidad.

Generalmente, dejaba respirar las escenas después de haber trabajado en ellas tras el día de rodaje y regresaba a las mismas uno o dos días más tarde para poder percibir los pequeños detalles de cada una.

Gilbert insiste en lo importante que es mantener preguntas al espectador. En Hasta el último hombre eliminó algunas partes del guion que explicaban la historia de forma redundante y, al ser suprimidas, podía generar mayores expectativas. Esta premisa también la utiliza en el montaje, huyendo continuamente de una audiencia que pueda predecir los movimientos. John quiere ir por delante del espectador para mantenerlo en tensión continua.

La mezcla de sonido de Hasta el último hombre

Respecto a la mezcla de sonido, que también ha sido oscarizada gracias al excelente trabajo de Kevin O’Connell, Andy Wright, Robert Mackenzie y Peter Grace, John decidió que la primera batalla, de 11 minutos de duración, no debía tener música. Los efectos de sonido se ocuparían de generar todo el ritmo y el ambiente de la secuencia. De esta forma, la segunda batalla, de seis minutos, funcionaría más emotivamente al añadirle banda sonora musical.

En la entrevista, John también habla de la importancia de jugar con los ritmos y cómo hacer estos cambios entre secuencias emotivas con un ritmo más lento y secuencias de acción dónde habrá que ir más rápido.

Por ejemplo, en la secuencia de Hasta el último hombre en la que Garfield desciende por el acantilado tras haber rescatado a muchos de sus compañeros, camina entre las tropas con mucha emoción mientras los soldados le miran conmocionados. En esta escena sólo había dos tomas de material. Gilbert utilizó el momento en que la cámara se sumerge para duplicar el material escondiendo un corte de plano y así poder alargar esa secuencia emotiva al doble de lo que originalmente se había planificado. Este hallazgo encantó a Mel Gibson.

El montador también habla de lo importante que es organizar las secuencias. Dos segundos en negros sustituirán las secuencias que todavía no tiene, pero todas las demás las irá organizando en una línea de tiempo que irá dando forma a la película y demostrará cómo se construyen los arcos de personajes, cómo funciona el ritmo, etcétera.

Si quieres saber más sobre John Gilbert o los demás nominados a los Oscar 2017, puedes leer nuestro artículo: Y los nominados al Oscar 2017 a mejor montaje son…

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